El Dominio Público y la Tecnología como Motor de Liberación

16 05 2011

El concepto Dominio Público, aunque no es reciente, nunca ha sido bien visto ni avalado por la sociedad. Muchos están de acuerdo en que todo debe ser guardado, protegido o escondido para que nadie lo copie, lo use, lo cambie, lo dañe, lo robe o lo desaparezca. Sí, incluyendo el conocimiento y la información. Lawrence Lessig indica que dentro de cada cultura hay un dominio público, una zona sin abogados que no se rige por las legislaciones del derecho de autor. A lo largo de la historia, esta parte de la cultura ha sido vital para la divulgación y el desarrollo del trabajo creativo.

Irónicamente, esta sociedad, la Sociedad de la Información, ve la crisis diariamente en el campo económico, gubernamental, social, educativo, personal e intelectual. Esto ha llevado al mundo a modificar y potencializar los recursos existentes, aquello que podemos multiplicar para beneficio actual y el de las generaciones futuras. Esta transformación, de corte individual al comienzo, lleva a la producción de conocimiento a una transición primero local y luego global. Pero, esta transición no se logra sin la debida información y sin el debido dominio de la tecnología como motor de producción y liberación junto al capital intelectual.

Ahora, ¿por qué la importancia del dominio público? Según The Public Domain Manifesto (2010) “el dominio público, es la riqueza de información que está libre de barreras de acceso o de reutilización usualmente asociada a la protección de la propiedad intelectual, ya sea porque está libre de cualquier protección de derechos o porque los titulares de derechos han decidido eliminar dichas barreras. Es el material en bruto a partir del cual se deriva nuestro conocimiento y se crean nuevas obras”. Tener un dominio público saludable y próspero es esencial para el bienestar social y económico de nuestras sociedades.

Un dominio público saludable y próspero es uno de los prerrequisitos para garantizar que los principios del artículo 27 (1) de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (‘Toda persona tiene derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y sus beneficios.’) pueda ser disfrutado por cualquiera en cualquier parte del mundo”. Por otro lado, La Carta de los Derechos Civiles (2003) para una Sociedad del Conocimiento Sustentable sostiene que su principio central es que el conocimiento humano se entienda como un bien público común, como herencia y propiedad de la humanidad, y como recurso valioso de riqueza pública.

Mi intención no es convencerlo de algo en lo que no crea, es simplemente provocar su pensamiento y alentarlos a que liberen todo su potencial intelectual, obras pasadas y a sustentar la liberación de la cultura mediante la digitalización. El acceso libre al conocimiento y a la información hace posible una participación democrática en asuntos públicos, estimula la creatividad y la innovación en la ciencia, la economía y la cultura.

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Defensa de la dimensión pública del conocimiento vs la privatización estratégica

13 05 2011

A diario, comparto con profesores universitarios. Profesores de un alto calibre cognoscitivo y que son un gran soporte estructural para la vida intelectual académica. Sin embargo, tanta regulación y rigidez institucional hace que este derroche de conocimiento quede aprisionado por el dique de la privatización estratégica, ya sea por las editoriales o muy bien por la cultura de rango y renombre (social, laboral o personal) a la que hemos estado sumisos desde siempre. Los modos de regulación intelectual deben tomar un giro distinto, dado que los cambios tecnológicos y económicos están llevando una trayectoria muy diferente a como cuando se legislaron las primeras leyes de Propiedad Intelectual en nuestro país y en el mundo. La Universidad como ente de creatividad y desarrollo del conocimiento, debe moverse según el ritmo que nos baila el nuevo siglo. No obstante, vemos como la falta de cadencia en este ámbito hace que no se proyecte a nivel global y competitivo como otros países. Los riesgos son parte del cambio y el cambio es parte de la innovación.

Por otro lado, es contradictorio el escuchar trilladamente el término colaboración cuando entre el mismo profesorado es casi nula esta práctica. Los celos intelectuales entre ellos son peores que los de pareja, no logran entender que aunque compartan su conocimiento, JAMÁS perderán su sabiduría. Al contrario, habrá una explosión, no sólo de cantidad, si no de calidad. La propiedad intelectual “promueve” el que los autores vivan de su producto, pero se ha demostrado que esto sólo le ha funcionado a una microelite. Entonces, ¿cuál es la resistencia? Sin lugar a dudas y como ya se mencionara anteriormente, la presión institucional es arrolladora. Sin producciones impresas protegidas legalmente, las posibilidades de acenso se reducen. Pero, ¿qué pasa con la creación digital?

Es triste pensar que debido a los acelerados cambios tecnológicos intenten reducir y controlar la producción de obra intelectual. ¿Por qué no apoyar el que las producciones intelectuales pasadas se liberen mediante su digitalización? ¿Por qué pagar por informes, reportes, artículos o investigaciones, no vivimos en la Era de la INFORMACIÓN? La Declaración de Ginebra en el 2004 le riposta a la Organización Mundial de Propiedad Intelectual que “la concentración de la propiedad y el control del conocimiento, entre otros, perjudican el desarrollo de las instituciones académicas democráticas”. ¡Despertemos! Por qué asimilarnos a leyes arcaicas cuando podríamos tener una visión productiva totalmente diferente como lo ha hecho Lawrence Lessig con la creación de las licencias Creative Commons. ¿Qué están haciendo el gobierno y el mundo universitario para presentar propuestas legislativas e institucionales que modifiquen la gestión del derecho de autor? Richard Stallman, propulsor de la Cultura Libre menciona en su blog: “No necesitamos Propiedad Intelectual, necesitamos Riqueza Intelectual. Una riqueza abierta dedicada a la investigación y promoción de formas nuevas e imaginativas de estimular y diseminar el conocimiento”.

Mi punto de vista: Que viva el Copyleft, la Apertura y el Construccionismo Social!








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